lunes, 8 de febrero de 2016

ESTUDIO POÉTICO DE LA NADA

Habito en una escala de notas sin razón,
el sol ya no es el astro que brilla por doquier,

la musa no es la diosa que fluye en alta mar,

el verso ya no es nada de lo que quise hacer.

 
Insisto en mi furtiva y acólita visión
de aquello que no existe, pensando que es así
que vivo y permanezco sobre lo material
que en nada me cautiva, que nada es para mí.
 
Dos voces me enloquecen, me incordia la primera,
me enrostra mis fracasos con clara decepción,
y apunta entre las líneas azules de un cuaderno:
¿Por qué perdiste todo en letras sin valor?

 
¿Por qué te has sometido a la imposible espera
de quién escribe a ratos sin más motivación
que ver crujir las hojas, las ramas y el averno
pasar como la espuma, como he pasado yo?
 
No hay nada, nada, nada, que pueda ante mi suerte
plasmar en un estudio, que es el invento loco
salido de las carnes sin gracia ni matices
de quien está tan sola, de quien está tan solo.
 
Y nada fue más grande que la voz que afirmaba
aquello que en las noches escucho al evocar
sin que yo sepa donde ni cuando, quién, ni como
me empuja hacia adelante, me empuja sin cesar.
 
Y toda mi tristeza se va y me dice adiós,
porque a tan rara estirpe yo debo mi linaje.
Los que producen nada por todo capital
y de la nada siembran sus versos en el aire.
 
Y nada, nada, nada, me pide al escribir,
que nada, nada, nada me impida proseguir.

miércoles, 3 de febrero de 2016

SEXO EN PROSA

Cada vez que paso por la calle del Taco, recuerdo cómo nos conocimos. 
Tú me viste cuando caminaba por la acera a casi cincuenta metros de mi casa;  yo te vi justo cuando cruzaste la calle y te detuviste en la vidriera de la panadería mirando churros, bollos y acemas sin perderme de vista. 
Guardé las llaves en mi bolso, aplazando mi decisión de llegar a casa e impulsivamente seguí derecho y entré a la panadería.
Pude sentir tus pasos detrás de mí, dando inicio a un ciclo tan natural como las fases de la luna, las mareas, el origen del morbo, la humedad y las inundaciones periódicas.
No medió una sola palabra entre nosotros, solo el roce de tus dedos en mi espalda, indicándome a donde debía ir. 
Llegamos al fondo del establecimiento donde la puerta de un baño se nos ofreció en bandeja, como si esperase por nosotros.
Mientras cerrabas la puerta del baño y me sonreías, recordé una frase que me gustó siempre: 
"El sexo es tan breve que no necesita dormitorios, solo requiere de ciertas puertas abiertas" 
Todo lo demás fue cosa de un minuto o un siglo, eso no importaba. 
Te recuerdo jadeando, empujando, presionando, sí, empujando, mordiendo, besando, sí, dame, sudando, suplicando, gimiendo, empujando. Acabando en un orgasmo tan intenso que parecía no terminar nunca.
Lo demás sucedió más rápidamente aun. Me subí las bragas, me pinté los labios, arreglé mi cabello, mi ropa, tomé el bolso y me fui a casa. 
No volví a saber nada de ti hasta hoy, cuando te vi entrar a la panadería junto a tu familia mirando bollos, churros y acemas.
Pagué mis comestibles y me despedí de la humedad de tu semen, una puerta abierta por un instante. 

lunes, 1 de febrero de 2016

TE LLEVASTE CONTIGO LA ESQUINA

¿Por qué de todos los colores existentes,
de todos los marcos degradables
y todas mis citas frustradas,
tuvo que ser la tuya la más deseada?
 
¿Para qué vive la nostalgia
de rodillas, soportando
la arritmia involuntaria que llega
por la constante pérdida de aire?
 
La noche no entiende
de escritura por encargo,
no es la sede de mis desvaríos
 ni es causa de mis ojos brillantes,
solo me hizo volver

al punto de partida.

Yo quise morir primero,
yo entendí que
al irme antes,
no dolería tanto la espera.


Yo quise irme primero,
pero lo supiste,
y como siempre,
corriendo como nadie,
volando en la humareda,
amando sin amarme,
viviendo entre mis manos,
te adelantaste
y te llevaste contigo la esquina.

sábado, 23 de enero de 2016

ABISMO LUNAR

Cuento y escribo 
en una noche de luna;
punto de encuentro de locos, acertijos,
música y poemas.
 
Me voy directo a la fase más lejana,
y espero. Vuelvo a sentir
el silencio que me trae
tus ojos por sorpresa.

No me convierto en vampiro,
no soy la nueva versión
de los lobos esteparios,
articulados y diestros
en el arte de socavar montes y paredes;
para mi asombro,
no me lleno de pelos ni aúllo
ante el brillo que despide
la redondez de tu nombre,
solo me guardo la calma
mientras llegas.
 
No me transformo en Bela Lugosi,
no soy el blanco y negro
que busca glóbulos rojos, 
no hay balas de plata ni cruces
cuando la luna se acerca.
 
No sucede nada malo; 
no hay abismos ni finales tristes
y no salgo a morder,
ni me da por leer licantropía,
solo empiezo a describir
el éter de tus gritos en la noche,
la forma caprichosa de tus ojos
verdes, cercanos, llenos, 
más que ayer,
como la luna que nos observa.

jueves, 21 de enero de 2016

TEOREMA DE LA CÓPULA LÉSBICA

Tengo en una sección de mis memorias
un capítulo dedicado
a la mecánica de fluidos,
a la luna persa,
caminante,
fase creciente de tu libido,
lana suave y nocturna.
 
El preámbulo,
como parte del morbo,
es también contemplación
y murmullo,
se angustia si no llegas,
se apaga si te marchas
se disuelve en tu amor si te desnudas,
se abraza a tu voz si me hablas.
 
Nos mide la inmediatez del sexo,
nos urge;
a tí te da por reírte
de mi boca abierta,
a mí me ahoga
la salivación en exceso
que irriga las ramblas
de tu pelvis.
 
Las dos, apretadas,
somos forma y línea,
planteamos un nuevo concepto
del triangulo,
del sudor constante,
del sabor a sal de tus pezones erectos,
del orgasmo que confirma el teorema.
 
Cierro los ojos,
guardo tu sueño, oigo el paso
del aire
que deja de jadear y se serena
mirando en un reloj pasar las horas.
 

miércoles, 13 de enero de 2016

ESTUDIO POÉTICO DEL AMOR QUE LLEGA

Lo más parecido al amor
que yo conozco,
es la necesidad de cambiarme
la ropa interior
cada vez que te veo;
y es que entre mi cornea y tú,
entre mis piernas,
entre tus dedos curiosos y mis gritos
hay un pacto secreto, trashumante.
 
Me volví loca mucho antes
de que las direcciones me perdiesen,
y las llamadas de siempre dejaran de importarme
para convertirme en fan de tu móvil,
de tu voz,
la única que adoro me caliente
las orejas y las entrañas.
 
Lo más emotivo que hay,
son todos los prefacios que te anuncian
llegando hasta mi calle, preguntando,
besándome las ansias delirantes,
haciendo del gerundio, anatomía,
quitándome la ropa y el aliento.
 
Lo más parecido al amor
que yo he sentido,
es esperar sin poder entender
porqué todo es tan decadente,
porqué nada me enerva,
y hay algo que falta,
y me busca, me crispa, me ronda
la punta de mis pechos y la calma
que desaparece
cuando llegas
y vuelve a mi cama en silencio
cuando te vas.

sábado, 9 de enero de 2016

NADA QUEREMOS DE HUGO CHAVEZ

Llego lo que faltaba, las sandeces
de la revolución agonizante
haciéndose la víctima, tunante,
y hablando de las mismas idioteces.
 
Declaran con la voz casi en un hilo
la banda de ladrones caraduras,
rasgando de dolor sus vestiduras
con lágrimas de viejo cocodrilo:
 
"Qué ofensa a nuestro eterno comandante,
qué insulto, qué sacrílego pecado
al padre que la patria ha venerado.
Qué han hecho con las fotos del diamante"
 
El pírrico mojón por el que llora
la mafia pervertida y traicionera,
que cerca del final se desespera,
e invocan al difunto en mala hora.
 
¡Hipócritas! El pueblo ha derrotado
el culto al megalómano y orate;
la ruina de este pueblo, su dislate,
la causa de que todo esté arrasado.
 
Les puedo asegurar con energía,
que todos celebramos esas fotos 
que a la basura van junto a los tontos
que tanto veneraban su falsía.
 
Que vaya a la basura, sin más gloria
que un brujo y una vela, pues bien sabes 
que ya nada queremos de hugo chavez,
ni de su triste paso en nuestra historia.

viernes, 1 de enero de 2016

ESTUDIO POÉTICO DE LA DUDA

Hace pocas horas partió,
en dos mitades exactas,
el monumento a la duda.
 
Los que le vieron irse sostenían
que se despidió de todos,
y a sus más cercanos enemigos regaló
una estampa de la santísima trinidad
que resultó ser un calendario
de la temporada de huracanes.
 
Los que le leían, afinaban
el aire, porque solía hablar
muy bajo, para que no lo vieran,
tosía un poco, se comprimía
en trozos de flan y copas de sidra.
 
Los que le trataron, sabían que era
muy buen poeta,
que era mujer, que era artista,
que era el Nat Geo de la infancia,
pero la mayor parte del tiempo se ahogaba
en palabrería,
porque escribir era su forma de decir adiós
sin marcharse nunca.
 
Los que le amaron, perdonaron cada uno
de sus escalones, formaron
un séquito de despedida,
apagaron la luz, porque acalora
y distrae el momento final de un poema 
sin objeto, dirección,
remitente y sellos postales.
 
Hace pocas horas me levanté,
cerré los grifos de toda agua pasada,
me vestí igual que ella,
me senté a escribir,
sentí mi cabeza y mis leños
quemarse en un alud de indecisiones,
abrí, me abrí dos veces,
me rehíce,
y el poste de luz al pie de mi cama
me dijo adiós al amanecer.

sábado, 26 de diciembre de 2015

LOS SURCOS DE MIS MANOS


Solía quedarme horas enteras mirándome las manos. En esos años cuando dormir era un tormento y estar despierta un continuo dolor, mirarme las manos era un alivio, un momento de muda contemplación y espera.
Miraba, no sé que miraba. Quizás algunos recuerdos confusos que me asaltaban y enseguida desterraba de mi lado. Los surcos de mi destino en aquellas manos negras, llenas de cayos y quemaduras, llenas de nada.
Los surcos de los huesos que sobresalían de mi piel, la ropa demasiado grande que se escurría, se escapaba.
 
La gente que pasaba,
los dedos que apuntaban,
las manos que aplastaban.
 
Cuando veía a mi alrededor, no había nada que no me dijese que yo debía morir, porque lo merecía.
A medida que pasan los años se hace más difícil recordar; pero al igual que en esos días sigo mirándome las manos, sobretodo cuando escribo.
Se ven con claridad las lineas de mis palmas, ya no se notan las viejas heridas de guerra, ya no huelen mis manos a carne quemada.
Ya no soy la misma mujer perdida entre sus propios dedos.
Se llenan poco a poco los caminos de mis manos, y serenamente envejezco; cosa que jamás pensé que pasaría.
Tuve que renunciar a mucha calle para creer en mí misma.

HACE MÁS DEDOS QUEMADOS

Deje de hablar,
él solito se destripó la cañería, señora;
deje de estar culpándonos por la fetidez
de las cloacas.
El hijo por el que pregunta, se marchó
hace más dedos quemados
de los que cuenta. 
Murió de una pálida,
murió de un verso que no sé,
murió de ganas de partir
en dos el antes y después
de las historias, murió
de una sobredosis de alcantarilla.
Él filmó toda su historia,
se fragmentó en capítulos,
se hizo libro, aliñado, con tapa
de ceniza cartonera,
el prólogo fue una supernova
en su cerebro,
el índice salió por su garganta.
Deje de estar buscando su cara,
sus dedos,
sus vísceras, señora;
ya no hay nada allí que buscar,
por quién orar,
por quién morir.

martes, 22 de diciembre de 2015

TAN PEQUEÑO, TAN GRANDE

 
A Carla Patricia Oliveros De Ferreira,
al pequeño Mathias, con amor.
 
Hay un niño que vive a mi lado, muy lejos
de la mustia tristeza, de la hiel del destino;

porque tiene en sus ojos un confeti de abrazos,
que regala y prodiga con sincero cariño.
 
Tengo un niño en las manos, en la piel, en las venas,
con mejillas rosadas, con la magia del verde
que despide el follaje del jardín en que habita,
y el azul primoroso de su ropa y juguetes.
 
Es un niño que escribe, es un niño que corre,
que dibuja a su perro, que le canta a las aves
con la voz sin palabras recubiertas de nubes,
y el sentir de su mundo tan pequeño, tan grande.
 
Hay un niño que vive a mi lado, muy lejos,
y tan cerca de todo lo que brota y florece,
porque su alma es reflejo del amor cristalino
con que arrulla a su madre, que lo cuida y lo quiere.

lunes, 14 de diciembre de 2015

La jaula de plata

En los confines del valle de Lehour,
en tiempos en que la tierra era plana,
vivia el gran pajarero de los tiempos.
 
Entre las miles de aves que poseía,
amaba más que a nadie
a los dos canarios ocre
de la jaula de plata.
 
Cada amanecer
llevaba la jaula
al patio lleno de girasoles,
para que los pequeños cautivos
alegrasen con su canto al sol naciente.
 
Al atardecer, era a ellos
a los que primero alimentaba,
cubriéndolos con un manto de seda
que los protegiese del viento de la noche.
 
El día que el sol cayó del cielo
y la tierra se ovalaba,
el gran pajarero trató de alimentar a las aves
en medio de las sombras.

 En un descuido, al abrir la jaula,
uno de los canarios ocres
escapó, levantando el vuelo
y perdiéndose de vista en el horizonte.
 
El pajarero, triste, se reprochó su error,
tapando al que, por vez primera
quedaba solo en el silencio indiferente.
 
Al día siguiente, el gran pajarero
quitó el manto de seda de la jaula de plata.
El ave había muerto.
 
En el valle de Lehour,
en tiempos en que la tierra
ya era redonda,
el gran pajarero de los tiempos
liberó a todas sus aves
y partió con rumbo al mar.
 
Por eso, hoy en día,
todos los pájaros saben
que cuando el amor se va,
lo hace volando,
y el que lo ve partir,
solo en su jaula de plata,
muere de pena.

martes, 8 de diciembre de 2015

NO TE VISTAS, QUE NO VAS.

Hoy me adorno con un verso,
con entusiasta alegría

por nuestra patria querida
que en popular votación,
ya tomó la decisión
de nuestro rumbo cambiar
y volver a disfrutar
de una Venezuela unida,
con democracia y justicia
para todos por igual.
 
Hoy el tricolor celebra
con plácido regocijo,
el fulgor del amarillo
que es pertenencia de todos;
el azul, marco sonoro
de las estrellas del cielo,
que en su corazón de fuego
ve su sangre rojo grana
levantarse de la nada,
cual valiente y bravo pueblo.
 
Hoy las décimas se agitan
en mi insignia tricolor,
símbolo de una nación
que no bajará la guardia
ante la voz arbitraria,
ante el déspota indolente,
que de manera insolente
nos apoca, nos humilla,
y piensa que con mentiras
nos someterá por siempre.
 
El que creyó, cual pacato,
que somos personas mansas,
¡Por Dios y la Virgen santa
que en verdad no nos conoce!
Quién presuma en su derroche
que siempre ha de gobernar
y que jamás perderá,
sepa que este pueblo digno
con sus votos ya lo ha dicho:
NO TE VISTAS, QUE NO VAS.

jueves, 3 de diciembre de 2015

SISMO EN LA PISTA DE BAILE

Hoy abro una crónica por cosas
que no están, hoy
se arrebata de sangre mi nostalgia,
mis luces amarillas por tí,
por ella,

por su cabello negro
planchado, áspero, dulce
canutillo de neón y nalgas prietas,
sismo en la pista de baile.
 
Ojos oblicuos, melodía de tacones,
risa despiadada, uñas abriendo surcos
en mi carne,
cielo de pandemia, espejismos
de aguardiente
pintando una línea imaginaria entre
mis pechos
–derrotados por el humo–
y los tuyos, los de ella,
circón y ámbar.
 
Perduras, llegas aquí
porque no olvido tu cabello,
tu forma de bailar,
y dejo de escribir mientras
presiento
el ruido de tus pasos en la casa,
el beso que me diste en la escalera,
la ruina que sembraste en mi pasado,
y el negro callejón que tú elegiste.

sábado, 28 de noviembre de 2015

ACTA DE CAPITULACIÓN

Fui la primera en firmar
el acta de capitulación de las calles.

No me justifico,
no esperé a que fuera de día
para pedir un bolígrafo robado,
no me imaginé el mañana peor
ni mejor,
 estampé mi firma a toda velocidad,
loca por largarme,
sin dar explicaciones ni extenderme
en raros argumentos ni mentiras.

¿Qué voy a decir?,
¿Cómo me sentía?
cuantas hambres llevé
en la espalda, cuantas dunas,
y mis manos, llagas y pez,
cuanto más de lo mismo,
una bacanal de uñas mordidas,
un ejercito de piojos
viviendo de mi ausencia.

 Eso pasó, más nada, firmé
y me fui,
para nunca más caer,
porque me cansé de estar
cansada.

martes, 10 de noviembre de 2015

Declaración De Tristeza

Dime que sí,
y escribe.

Yo no lo haré, mi letra
parece una hilera de gusanos,
un desfiladero

de mentiras con una dirección
probable
y un destinatario que tal vez
no la quiera.

Copia, explica en frases cortas
lo que yo descubrí en otras lenguas
que hablaban calé
y escupían heroína
como quien toma chocolate y galletas.

Escribe, di que estoy muerta,
que las mañanas son grises
y mis ojos
son el fondo de una botella
con el hambre perdida en la basura.
 
Di que nunca quise lastimarles,
que en el día
las buenas intenciones eran
vasos de agua clara,
pero de noche eran veneno
hirviente,
que me obligaba a robarles
y escapar de prisa.
 
Pregunta,
que fue de aquella
que muchas veces dijo que iba
a la escuela
y terminaba, pubis abierto,
tetas dormidas,
vendiendo orgasmos
a cambio de una fumada.

Di que los recuerdo,
y que a veces
quisiera abrazarlos,
pero las paredes pesan
y no puedo moverme.
 
Di, aunque sea inútil,
que aun los amo,
y que esto
ya no es una carta,
es una declaración de tristeza.

domingo, 8 de noviembre de 2015

TEORÍA Y PRÁCTICA I

Los poetas son un muro de cayos,
viven como perros
corriendo tras los piojos, 

siembran huesos con tropezones
de carne,
son el ácido
del litro de leche que se pudrió
en la nevera,
el recibo de luz que todos consumen
y un idiota paga,
ropa vieja para obesos
que nadie compra.
 
Yo prefiero a los artistas,
esos que dicen "da un paso,
luego otro y caminarás", esos
que se tiran un peo de marmolina
y los aplauden los críticos,
ellos me aclaran las ideas
y me inspiran
tanto, tanto y mucho más arriba,
que compraría todo
lo que lleve sus nombres.
 
Los poetas de verdad
son un clavo en la pared,
los otros son un adhesivo,
 están hechos de letras,
 pero viven de otras cosas.

miércoles, 28 de octubre de 2015

COMBUSTIÓN ESPONTÁNEA

Se hincharon mis tobillos
de tanto esperar,
se desprendieron mis dientes
de tanto reír,
se cerraron los ojos de tanto mirar,
se me perdió el horizonte
de tanto perder.

Aun así,
perdiendo, penando, cayendo;
repetitiva y lenta,
meando dolores a solas,
quebrada, llena de excremento,
sola en la vía, 
sostenida en una tabla
a prueba de ciclones,
es cuando mas viajo;
es cuando se inicia
un fenómeno de combustión espontánea
que me funde y me aclara.

Me siento a escribir
porque me quema,
y antes de convertirme en un roast beef
en mal estado,
dejo alguna seña, tarjeta postal,
nota suicida o constancia
de que hice lo mejor que pude
por no vivir en balde.