sábado, 25 de octubre de 2014

Los carteles de la patria grande

Calle ancha, concurrida,
muy lejos, un pájaro canta.
Me detengo a mirar la lista
de ganadores de la lotería 
privilegiados por la patria grande, 
protectores de la sarna imperialista  
publicados en sendos carteles. 

Un cartel dice:
"Es malo ser rico"

¿Donde está la parte que dice:
"Es el lobo, es el lobo"
que los pendejos no vieron?
He pensado esto en voz muy baja,
no hay carteles informativos para eso.

Un cartel dice:
"Hacemos cotidiano lo extraordinario"
Debieron ser más precisos, añado:

Hacemos revoluciones de retrete, 
hacemos santos de bodega, 
hacemos harina cada tres meses, 
hacemos racionamiento diario.

Hacemos doblar las campanas...

Doblemos a la izquierda.

Colectivos, cazadores de carteras,
chivatos y brujas, vendedores de tiros,
te ofrecen discursos
y fanatismo a prueba de agua; 
-aseguran los límbicos patriotas-
Negros Primeros de carne, puerco y pollo,
que si cooperas te pondrán a valer, 
te darán todo lo que necesitas
a cambio de tu integridad,
tu silencio,
tu obediencia, tu rodilla en tierra,
tus balidos.

Un gigantesco cartel muestra
la cara del presidente de la república. 
La sonrisa del presidente,
el exclusivo traje del presidente, la corbata 
de luxe del presidente, 
la cédula forjada del presidente.

He llegado lentamente
al tramo final de la vía.
Un cartel dice:
"Tenemos patria"

Cuidado entonces, 
el cartel informativo cambió de acento, 
el cártel vive, el cártel te hará rico,
la entrada del prostíbulo
está cerca.

jueves, 23 de octubre de 2014

Para lo que ha quedado el rojo

El rojo ha desolado las parcelas
en donde ayer reinaba el prado verde,
de rojo están las casas, las aceras,
de rojo las pupilas de la gente.

Pintado está de rojo el azul cielo,
corbatas, pantalones y camisas,
de rojo son los pactos traicioneros,
de rojo van las cómplices sonrisas. 

De rojo el despreciable servilismo, 
de rojo diputados, barraganas,
de rojo los burgueses, nuevos ricos
en una Venezuela devastada.

De rojo la riqueza mal habida,
de rojo el alimento racionado,
de rojo el extranjero, las pandillas
que tienen tanta muerte entre sus manos.

De rojo va mi sangre acuartelada
por el crujir de sables en el suelo,
para lo que ha quedado el rojo grana,
si así me dan el rojo, no lo quiero.


miércoles, 22 de octubre de 2014

El inmenso error que nos gobierna

Aquietados, comprimidos en el refrigerador
de lo inerte, la masa cierra los parpados
y se acostumbra a la oscuridad. 

La electricidad, logro del mundo civilizado, 
furia de los grandes ríos,
llega hoy a este país 
cómo un chorro de orín en nuestras caras, cómo 
una limosna, un favor 
que nos hacen
los que han clavado sus ambiciones 
sobre el tesoro nacional, 
los que cortan las vísceras de este país
para chupar su vida útil, 
dueños de todas las formas de mentir, 
nuevos burgueses, sátrapas del desastre
que se mean en los derechos ciudadanos,

La electricidad hace mucho ruido, 
la luz aclara, despeja, decide,
la electricidad conspira, por ello
la luz no es necesaria
para el inmenso error que nos gobierna,
para quienes se han hecho ricos 
repartiendo sombras
en esta Venezuela vencida.

La oscuridad es silencio, es miedo, es callar, 
es indiferencia y resignación
es sentarte a esperar a que algo pase
y nada pasa 
porque preferimos ser cautivos
de nuestra propia mansedumbre.
Estamos presos en nuestra cárcel de temor
viendo como la oscuridad campea, roba, mata,
como los ladrones ríen, 
la nación se desintegra,
como los fabricantes de luz se han extinguido, 
unos han muerto, otros se exilian,
y los últimos restos de la democracia 
que todavía pelea
están abrazados a unos barrotes
en Ramo Verde.

domingo, 19 de octubre de 2014

Mis Héroes

Mis héroes son los hijos que no tengo,
los faunos de la noche evocadora,   
cuando al salir el sol visten la aurora 
de risas que cabalgan en los vientos. 

La emocionante historia de otro tiempo,
los nombres que ya son tan familiares, 
la senda que conduce al verde valle
que fue comienzo y fin de muchos cuentos.

Mis novas, mis cometas estelares.  
Los nudos que conforman la madeja,  
el grito juguetón, dulce torreja.  
los niños y sus rostros familiares.

Mis héroes juegan siempre al escondido 
y piden a su madre los encuentre 
en el sentir profundo de su vientre,
de donde yo los tomo y los escribo.

(Para mi sobrina Claudia Sofia Mata Marcano.
A Diego y David, sus hermosos Kung fú Pandas)

viernes, 17 de octubre de 2014

Sin Título

Ojalá en muchos pensamientos
no volvamos a saber nada de nosotras,
ni sigamos haciendo cadenetas
de frases insensatas.
Tal vez, en otras circunstancias
sabremos justamente 
lo que hay que decir
y lo diremos.
Ojalá en muchas ruecas degastadas
podamos entender
lo inútil, insípido y triste
que son los hilos de la ira,
los manteles llenos de salsa,
las manchas 
que no se jubilan
por mucho que las  llenemos
de celos, jabón y disculpas.
Ojalá el tiempo no sea tan vano 
para nosotras,
ni tan desabrida la sopa,
como lo ha sido en esta vida.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Lo que no soy

No tengo la menor idea 
de quien soy. 
Tengo la esperanza de acertar 
un porcentaje de los cálculos 
que he hecho 
al evaluar lo que no soy:

No soy genio, no soy bestia,
no soy parte de ningún espectáculo.

No soy argumento, no soy guión, 
no soy papel sin arrugas.

No soy gourmet, no soy comida chatarra, 
no soy degustación,
vaso, plato ni mesa.

No soy moral, 
no soy prejuicio,
no soy juez.

No soy autosuficiente, hasta el aire 
me lo presta Dios.

No soy cuerda, en ocasiones 
no soy absurda.

No soy militante, no soy religiosa,
no soy oveja.

No soy linea,  
vaso mojado,
felicidad de nadie.

No soy común, no soy especial,
no soy hierro ni fragua. 

No soy de piedra. 
¡Pero cómo quisiera!

martes, 14 de octubre de 2014

Tú si puedes

He despertado de una alucinación,
saturé la cama de gritos, sudor e histeria; 
tuve una pesadilla, un aguijón de miedo, 
una revisión certera y saludable. 
Vayamos al hecho; En las alturas,
en un sitio imposible de ubicar, desde 
los crespos del aire 
me arrojé al vacío sin sábanas ni almohada,
sin mis cómodas babuchas, sin cartera, 
sin marido, sin casa, sin horizonte,
y por las corrientes de viento golpeando 
mis labios mayores
creo que tampoco sin ropa interior. 
Me arrojé al vacío en una temeraria maniobra 
de mi mente, 
me lancé en señal de protesta, en defensa 
de mi soberanía,
en desacato a la inercia, a las valvas
de mis ojos, empeñadas en cerrarse 
ante los cambios.
Yo caía y caía, podía ver las casas, 
los árboles, podía ver las vacas en los campos, 
podía sentir mi rigor mortis. 
Me acordé de todo lo que dejé de hacer 
por no arriesgarme
y me dije: Qué pendeja he sido.
Sin embargo, despues del miedo, comprendí que no caía, volaba;
y en franca rebelión a la ley de la gravedad, 
sucumbí a las nubes, al cielo, 
a mis alas abiertas, a mis cabriolas de yegua feliz
experimentando la emoción de ser libre.
Hoy he despertado de una clase de vuelo, 
tuve un orgasmo a todo color, en 3D, 
un mensaje de texto, una llamada,
una invitación a meditar sobre el paso adelante 
que soy, 
sobre el coraje, ese que me vio en las nubes, 
corrió a abrazarme
y me puso contra el viento
para decirme: 
-Tú si puedes. 

sábado, 11 de octubre de 2014

Soneto de amor chiflado II

Pastillas, ejercicios, oraciones,
patéticos rituales, brujerías,
no hicieron el efecto que querías
en tu tercera edad sin emociones.

A todos contarás en las reuniones
que lo que tú realmente pretendías
era recuperar aquellos días
en que eras un Adán en pantalones.

Hay hombres que no entienden que el intento
de ser como eran antes, casi a juro,
les quita del presente un buen momento. 

Me muero de la risa con tu cuento
de que por obra y arte de un conjuro
por fin se levantó tu  fundamento.

miércoles, 8 de octubre de 2014

Carta de una ex.

Querido Germán: 

Quiero por medio de esta carta darte las gracias de todo corazón por haberme abandonado. 
Debo reconocer que los primeros días lloré como una madre, pero el llanto, aun siendo intenso fue muy breve, cosa que no te agradezco porque paré de llorar yo sola.
Quiero además que sepas que la casa está completamente restaurada, estos últimos 6 meses desaté un huracán que borró toda huella tuya en este hogar, que ahora es todo mío. 
Tengo un hermoso jardín; en ningún rincón se ven botellas de cerveza medio vacías, ni colillas de cigarrillos en el piso, ni interiores sucios en el baño. Al fin tengo la casa ideal.
Pretendo además que sepas que no quedé arruinada ni mucho menos minga, he bajado 14 kilos, he rejuvenecido diez años, acabo de terminar un curso de locución y ya tengo mi propio programa de radio. Mi profesor y socio viene a visitarme todos los jueves y se va los sábados. ¿Qué tal? 
Lo único que si lamento y que por cierto es la causa de que te escriba, es que te llevaste la licuadora de mi madre. Es algo de gran valor sentimental para mi, devuélvemela por favor. 
Quédate con todo lo que te llevaste, incluso con la malparida gata que me trajiste de regalo de cumpleaños y que nunca sirvió para nada porque ni ratones cazaba. 
Ya para despedirme, confieso que te quise, pero lo mejor de todo fue que al irte, hiciste el milagro de que yo me quisiera más. 
Por favor, no te enojes ni te enfermes, no te voy a ir a cuidar.
En síntesis: JÓDETE.

Cariñosamente. 

Tu ex.

martes, 7 de octubre de 2014

Fidel y las ballenas azules.

Fidel se muere por selección natural, 
igual que perecen por necesidad 
de más sushi
las ballenas azules en el norte;
se extinguirá cuando terminen
de escribirse
sus cuentos, huracanes
y gatos pardos.

Fidel morirá un martes,
cuando llegue el guardaespaldas
para cambiarle la ropa de marca
y limpiar el paso de la medianoche
por las orillas de la cama
blanca y mullida.

Fidel morirá en un sueño dulce,
tierna y calladamente,
rodeado de amorosos edecanes,
magos, payasos, botellas de ron, 
babalaos de infinitos poderes
y reconocidos intelectuales.
Rodeado de fotógrafos, de mucho maquillaje, 
de la justicia
de la que siempre hablaba,
esa que iba al papel cuando firmaba
el destino de miles de inocentes.

Fidel se muere de viento y noche
y pondrán en una lavadora
al libro verde olivo,
a los iconos de papel absorbente,
al verde dolarizado,
al verde de la eterna utopía
que tanta esperanza regala,
que a tanto ser humano destierra
y tantos capitales legitima
en nuestra América latina.