martes, 16 de agosto de 2011

LA SANGRE

En esta turbia selva que es la vida
no hay nada más profundo que la sangre,
los nudos invisibles que nos ligan
al muro intemporal de la memoria
que forma nuestro ser en buena parte.

La esencia de la sangre es infinita,
es púrpura que fluye y se renueva,
un rostro imaginario que me inspira, 
que me hace continuar y me alimenta.

La sangre corre al ritmo del destino,
su cauce se desborda en mil batallas,
perdura en los afectos, el cariño
que la muerte nos quita y arrebata.

Por eso es que al morir un ser querido,
al ver partir un hijo, una madre;
la vida, que ya no tiene palabras,
que grita de impotencia ante la nada,
llorando bebe lágrimas de sangre.

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