sábado, 23 de enero de 2016

ABISMO LUNAR

Cuento y escribo 
en una noche de luna;
punto de encuentro de locos, acertijos,
música y poemas.
 
Me voy directo a la fase más lejana,
y espero. Vuelvo a sentir
el silencio que me trae
tus ojos por sorpresa.

No me convierto en vampiro,
no soy la nueva versión
de los lobos esteparios,
articulados y diestros
en el arte de socavar montes y paredes;
para mi asombro,
no me lleno de pelos ni aúllo
ante el brillo que despide
la redondez de tu nombre,
solo me guardo la calma
mientras llegas.
 
No me transformo en Bela Lugosi,
no soy el blanco y negro
que busca glóbulos rojos, 
no hay balas de plata ni cruces
cuando la luna se acerca.
 
No sucede nada malo; 
no hay abismos ni finales tristes
y no salgo a morder,
ni me da por leer licantropía,
solo empiezo a describir
el éter de tus gritos en la noche,
la forma caprichosa de tus ojos
verdes, cercanos, llenos, 
más que ayer,
como la luna que nos observa.

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