sábado, 15 de octubre de 2011

VIVIR

Presta mucha atención cuando duermes,
porque cuando tú duermes, 
otros despiertan.
Presta mucha atención cuando sueñas,
porque mientras tú sueñas
otros muchos agonizan.
Los muertos vivientes de la noche
a nadie ven, nada escuchan,
nada sienten,
pero tú, que duermes, podrás oír
el ladrido de los perros callejeros,
las sirenas de la policía,
verás mujeres sonrientes mostrando
sus venas abiertas
y sombras que orinan en la calle
echándose a dormir sobre su incuria.

Si agudizas bien el oido sentirás
el taconeo delirante de las putas
esperando que salga el primer tonto
para bajarle los pantalones,
sacarle la cartera y volverla a meter
mientras dispensa el servicio,
un arte del que han salido vivas
pocas, muy pero muy pocas.

Si prestas atención te daras cuenta
que los ojos de la noche se cierran
apenas sale el sol para esconderse
en un cuarto destruido por el humo,
donde solo duerme el deseo
de morir de un golpe, 
un disparo,
una botella rota en el cuello
que te lleve a un mar de calma.

Nunca pude hacer realidad mi deseo,
desvanecerme en un charco de sangre.
solo me agarré de la pared,
de mis recuerdos de niña,
me levante como pude,
grité con todas mis fuerzas
y decidí 
dejar de morir a cuentagotas.

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