domingo, 6 de noviembre de 2011

LA LLUVIA Y YO

El cielo abrió su cauce desbordado
preludio de las noches y los días,
la lluvia está sentándose a mi lado
comienza a susurrarme poesías. 

Recuerdo que un lucero iluminaba 
cuando la lluvia y yo nos conocimos 
y cómo desde niña me bañaba 
y entre sus humedades nos quisimos.
 
Mi madre me llamaba dando palmas,
el tiempo no apagó su voz amante.
Tú te ibas a bañar las negras almas,
yo retornaba a casa en un instante.
 
La que moja mi cuerpo de alegría,
la lluvia que investigan tantos sabios,
inundas de color mis noches frías
y dejas tu presencia entre mis labios.
 
Tú corres como sangre por mis venas,
eres del corazón el fiel reverso,
tú llegas lloviznandome tus penas
y yo voy escribiéndolas en verso.



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