domingo, 25 de diciembre de 2011

ADIOS


 
Adiós por siempre a la niña solitaria
que ayer se vestía de ceniza, 
aferrada al miedo, a la vestimenta
de una madre ausente y una casa en ruinas.

Calle de gasoil, viejos aparadores, 
viajeros como yo bogando en vendavales, 
estoy mirando letreros
luciérnagas de neón, motores encendidos.

Allí esta parado mi autobús,
listo a enrumbarse a mi nuevo destino,
la gente va y viene en el oleaje,
yo, que tanto temblaba, sonrío.

Comienzo a caminar, respiro muy hondo,
muy pronto la orilla del mar lejano
recitará conmigo mis poemas.

Todo es tan nuevo, tan inesperado, ¡tan grande!
en el asfalto dejo mis cadenas,
y la esclava comienza a ser libre.

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