miércoles, 8 de febrero de 2012

PUDIERA


Pudiera no tener 
la inspiración que evoque
el paso de tu vida en este mundo.

Pudiera no volver a lastimarte
como tantas veces lo hice, despiadada.

Me perdí de cantarte mis poemas
en mi búsqueda de pájaros azules
por extraños callejones sin salida, 
mientras tú lentamente te apagabas
en un ocaso de soledad y angustia.

Pudiera pedirte perdón de rodillas
por ceder al abrazo de bestias sin nombre
que secaron  la savia de mi juventud loca, 
sacándome los ojos y dejándome sola
a merced de la muerte inevitable.

Yo te despojé de una vejez serena.

Tuvimos sin embargo tiempo madre,
de volver a vernos y abrazarnos
y de jurarte que nunca más
derramaremos lágrimas de pena.

A veces, en la madrugada,
escucho el canto negro del pasado
que agita sus alas rotas. 

Y llegas tú.... Dios sabe de donde
a tomar por asalto mis recuerdos
y hacerme sonreír con tus cosas.

Pudiera escribirte sonetos madre
y elegantes elegías que exalten
ese puñado de flores,
ese manantial de memorias que eres.
Pero sabes como soy...

Para decir que te quiero,
me basta amarte.


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