miércoles, 4 de abril de 2012

LA DIOSA DE SAL

Se desmitificó el espacio 
que ocupó tu boca.
Se perdió de vista al final de mis ojos
por el sinuoso camino
de la noche.
 
Nunca me despedí de ti, 
quise volver a verte, no pude,
y sin darme cuenta 
el abrazo del tiempo
te llevó consigo.
 
Muchas hojas han pasado,
mucho silencio, pero tú
serás siempre 
la misma noche de furia, 
la misma sal,
y yo necesité cambiar
para sobrevivirte.
 

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