jueves, 19 de abril de 2012

NADA SOMOS

Yo soy lo que quedó de aquella carne,
lo que sobró del cuero de los perros,
yo soy la confusión, el desapego
de las horas sin horas de retraso.
 
Soy el sonido seco de mil vasos,
repique de los campanarios ecos,
un número del tiempo que en sus manos
sueña con retener lo que está lejos.

Estoy a mucho ristre de mis años.
¿Por qué se han despedido con la tarde?
y al fondo de la noche estoy vagando,
sin nadie que se anime a acompañarme.
 
Estoy ciega de mi, tal vez he muerto,
tal vez me resucite lo que escribo,
porque la vida marcha a ras del suelo,
porque solo por hoy, la vida vivo.
 
Porque la vida es nada,  y nada somos.

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