miércoles, 25 de abril de 2012

VERSOS DESTERRADOS 3


Hubo una vez una piedra.
Hubo una vez una concha entre la piedra.
Esa concha
tiene ojos inquietos,
deja ver algunos granos de arena
pegados a sus pisos, llaves y cerraduras.
 
Hubo una vez un sueño.
Hubo una vez una mujer detrás del sueño.
 
Ella tiene un escritorio de caoba,
una taza de café
pegada a sus mañanas, 
una eternidad de jugo de naranja 
sin calorías, un estudio
con música suave, libros de cabecera, 
una cama sin alambres,
un ventanal abierto para mirar al mar,
una escalera de peldaños cortos, un sendero 
que la lleva a caminar por la playa.
 
Hubo una vez un rostro, 
un recuerdo grabado en mi cerebro,
un cerebro que vaga por un cuarto,
un cuarto que nunca tuvo techo ni paredes, 
ni besos en la espalda.

Hubo una vez un poema.
Hubo una vez una mujer bajo el poema.
Hubo una vez, muchas veces.

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