martes, 22 de mayo de 2012

ABISMO

Me arrancarán las piedras la punta de mis dedos
llegando al purgatorio do nada sobrevive,
en donde nada brota, ni fluye ni devuelve
de su prisión eterna la oscuridad que alumbra.
 
La noche me ha llamado, me busca. La perversa
figura de ojos rojos que vaga por la calle.
La calle de los piojos, el miedo y la ignominia,
la de los labios secos pintados de aguardiente.
 
Yo te adoraba tanto, te di toda mi vida.
En cambio tú me abriste las venas y en mi sangre
la bruma de esa esquina, fatal cómo la noche,
solo dejó un infierno de llagas y tristeza.
 
Solo ha quedado el eco de aquél lejano abismo,
que pudo ser el mismo destino de mis penas.
 

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