sábado, 12 de mayo de 2012

ETERNA

Yo te devuelvo el verso que niña me enseñaste,
la biblia siempre abierta, el dedal y la aguja,
las flores que regabas, tus tardes de oraciones,
el tiempo y la memoria que nos mantiene unidas.

Nada pediste, madre, solo correspondiera
a la infinita muestra de amor que me tú me diste,
y nunca me olvidaste, pues tanto me adorabas
que le pedías al cielo perdón por mis errores.

Hoy quiero regalarte mi emocionado beso,
porque eres el motivo que tengo en esta vida
de hacer lo que más amo, lo que tú tanto amabas,
lo que a las dos nos llena de risa y bendiciones.

Volví a mirarte, madre, y solo en un segundo
hasta la misma muerte leyó mi pensamiento.
y aquí sigues conmigo, sencillamente eterna,
pues mientras más te mueres, más vives todavía.

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