miércoles, 2 de mayo de 2012

LA CALLE DE LAS MUERTAS



Noche de ríos,
cauces de ron, humo y sangre;
Noche de diosas,
noche perversa.
No es fácil nacer al mundo indiferente,
al grito, a la llegada de las hembras,
a los rostros familiares,
al dinero que propone 
y a las risas que resuenan.
Se escucha el rugir de los autos,
el glande en busca del morbo,


el callejón mas oscuro
para trabajar la sed, 


las manos y las lenguas.
pide y se te dará lo que quieras,
besos húmedos,
abrazos, botellas,
puñaladas por la espalda,
horas de la muerte sigilosa.
Se oye un grito de alerta: 
¡Agua!
llega el taxi proxeneta a desalojar la vía
a poner a salvo a las rameras.
Dos minutos.
pasa la jauría, la ilustre uniformada
se detienen de golpe ante mi puerta
mirándome fijamente, con un odio
que traspasa las ventanas.
Yo sonrió,
ellos se alejan.
Noche de besos cortantes y hojillas partidas. 
Noche de miles de cigarros y pipas mugrientas.
No hay retorno posible 
la calle y las bellas están muertas.

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