viernes, 11 de mayo de 2012

SUBJETIVO II

Aquí están mis pies,
  se abren, 
se demuelen, 
se ahogan en las piedras del río, 
se esconden 
en una caja de creyones que nunca 
está completa.

Mis pies son un rosario
de huesos fosilizados
que se conduelen de si mismos 
en cada pisada.

  Mis pies aguardan 
en un camino tan inerte 
que ya no quieren sentirme.
 
No espero, 
no abro los ojos,  
no respiro,
no soy, 
no estoy 
en los minúsculos cristales
de mis huellas
manchadas de sangre.
 

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