sábado, 17 de marzo de 2018

EL TIEMPO PERDIDO

Ahora lo sé,
nunca perdí el tiempo en esta vida.
¿Cómo perder el tiempo
si ni siquiera lo he ganado?
¿Como ganarlo, si el tiempo se disuelve?

El tiempo es cautivo de su avance,
es esclavo del tedio,
magnate de la cotidianidad.
Es egoísta,
pues siendo en esencia, incontenible,
lo arrasa todo
y no espera a nadie.

No extingue las promesas y cura
múltiples heridas a su paso;
máquina del hombre
obsesionado por viajar en sus alas,
preso de sus sueños
por vivir para siempre.

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