sábado, 25 de agosto de 2012

ESPARTANA


Voy a escribirte versos, espartana
a ese dulzor del legendario oriente,
la cuna que me abriga tiernamente,
bella y divina tierra soberana.

La blanquecina arena, aprisionada
por los viejos peñeros pescadores,
que llevan de la mar esos amores
de blanca madreperla nacarada.

Te quiero Margarita, ilusionada, 
destino de mi barco que navega, 
pues soy de ti esa fe, que a mi alma riega, 
que el peregrino siente a su llegada.

Como he llorado viendo tu ribera
dejando de vivir un negro abismo, 
me enamoré de ti; ya no es lo mismo,
ya no seré la misma qué antes era.

Por ti ya no seré la enredadera
que llora tras los ecos de la noche.
Mi Margarita bella, como un broche
te llevaré en el pecho hasta que muera.



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