sábado, 18 de agosto de 2012

NO HAY NADA


Aquí estoy.
Llego al fondo de la calle oscura,
llego a los charcos de sangre
en cada esquina.
 
No hay nada.
 
Pero irónicamente, no estoy sola.
¿Qué es lo que escucho?
¿Qué voces extranjeras me reclaman?
Qué vano sentimiento gime,
cruje y se arrastra
por las melódicas letras
que van cantando las perras de la noche.
 
Salí del solitario callejón,
salí de tantas madrugadas,
cansándome en el rostro de horas rotas
quebrándome en el tiempo.
 
Salí de la caja.
 
¡Qué hermoso el celeste, las naranjas!
La tierna sonrisa de los viejos,
y el dulce que tanto me enamora.
 
Llego a las faldas de un poema,
llego al paraíso do fluye leche y miel,
llego al amor; a los besos y los mimos,
llego al verde valle donde seré feliz.
 
No hay nada.

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