miércoles, 22 de agosto de 2012

VIDA ETERNA

A la gente le gusta adivinar
el día de su muerte,
juegan con miedo,
juegan por morbo, a ver
si aciertan.
 
Yo no juego, pero sé 
que nací un martes, 
y tal vez por eso he sostenido
una mitológica guerra con el tiempo.
 
Cuando desaparezca
no sabré que día es,
y me dará igual la hora, 
porqué ya no habrán horarios, 
celebraciones,
agenda de eventos 
ni días de la semana.
 
Lo que tiene un nombre, un objeto,
un sitio en la vida,
habrá fenecido,
y los habitantes de las calles
serán las ratas que sobrevivirán
al envenenamiento colectivo,
a la fe tóxica,
a tantos oráculos fallidos,
a la vida eterna,
único fin
anhelado por el hombre.

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