viernes, 7 de septiembre de 2012

A LA SEÑORA DEL VALLE

 
A ti; dulce señora,
donde estés. 
 
Allí; donde cada mañana
el pescador 
se persigna al dirigir su barco
entre el intenso oleaje.
 
Allí.
donde tu divino amor rompe
las olas
y el mar se viste azul, limpio
y sereno
rindiéndote homenaje. 
 
Todo reverdece, brilla
y rebosa
en la luz de tu presencia;
madre de Dios, 
patrona del oriente.
 
A ti navego en verso, madre mía,
y en el amanecer de tu mirada 
recibe la fervorosa fe
de tu pueblo
Virgen del Valle bendita. 
 
Hoy es tu día; 
¡Rauda, rauda!
Dueña y señora
de nuestros corazones.

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