sábado, 29 de septiembre de 2012

QUÉDATE CON TU GALLO


Si te acuerdas algún día 
de cuando estaba contigo,
dile a tu mejor amigo
lo bien que yo te atendía.
 
Sin tocarte la quincena,
tu ropa limpia y planchada; 
arroz, carne y ensalada,
desayuno, almuerzo y cena. 
 
En cambio tuve el tormento
de verte en una gallera
y el dinero en tu cartera 
derrochado en un momento.
 
Si le pregunto al demonio
porqué salí de mi casa, 
más rápido el viento pasa
que dura un mal matrimonio.
 
Nada me llevé de aquí,
ni tu cara de pendejo
cuando te dije: Te dejo
y sin más que hablar, me fui.
 
Que nunca me valorabas
por dártelas de urogallo,
pues solo amabas al gallo
del corral que te jugabas. 
 
Por eso dile a tu abuela
que te lave el pantalón, 
y le recorte el talón
a tus zapatos sin suela.
 
 Cuando yo me despedí
se fue tu suerte a caballo,
y nunca más en un gallo
ganaste un maravedí. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada