sábado, 20 de octubre de 2012

EL ESPEJO Y ELLA

Ella, esa que por la calle va 
mirando el suelo,
esa que siempre calla y no ríe, 
que cada tarde se viste de oruga 
y se peina las negras pesadillas. 

Ella, la lumbre ciega, 
la domadora de vidrios rotos 
y sueños vacíos, 
la taquillera del circo 
de abejas africanas. 

Nadie la ve, nadie la conoce 
y seguramente nadie
la recordará cuando muera;
solo la oscuridad,
que se planta entre el espejo y ella. 

Cuantas veces te lo he dicho.
Qué me miras, espejo. 
¡Qué me mira ella!. 

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