miércoles, 3 de octubre de 2012

VÁLGAME DIOS

No volveremos a limpiar 
el retrato viejo 
que siempre ponías en la alacena, 
ni nos sentaremos juntos a tomar 
la primera taza 
de café en las mañanas. 

Pensamos quizás 
que esto nunca sucedería, 
-válgame Dios- 
No esperarnos más ni pellizcarnos 
en la puerta de la casa, 
ni besarnos en el patio, 
en la calle ciega, 
o en la cama que tanto aguantó 
nuestro exceso de peso. 

No viviremos más, 
sin remedio 
tenemos que tomar otro camino. 
Tú, al refugio secreto 
que ya no es tan secreto. 

Yo, al bordado 
y a las series de televisión
al dormitorio antiguo 
-válgame Dios- 
A mis quejidos muy quedos 
mientras mi amante sin nombre
embiste 
mis entrañas dormidas. 

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