jueves, 1 de noviembre de 2012

LA MAR

La luz del amanecer 
tiñe de amarillo
el cardonal; 
su música,  
el sonido de las olas. 
 
Junto al eterno vaivén, el sol 
clarea; 
el guaripete abandona su escondite, 
hartos de inquietud
sus grandes ojos, 
para bañarse de sal y sol. 
 
El yaguarey inunda el espinal 
luciendo sus mejores galas 
de dulce purpura. 
 
Abro los ojos.
El diezmo de mi vida
se va en una mirada,
se ha vuelto un espejismo 

en el oleaje.
Es la orilla de la mar la que me ha visto,
es la orilla de la mar la que me espera. 

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