miércoles, 7 de noviembre de 2012

NOCHE DE TARDE


Onírico negro, que todo lo invade, 
disloca la marcha febril de las horas
y siendo de tarde, de pronto la noche 
tomó por sorpresa las luces del día. 

Se anuncia el ocaso, se cambia la blusa, 
declina el avance de los minuteros, 
se tiñe, se esconde, se pierde y se encuentra 
 y no se retrasa si llora o sonríe. 

El tiempo no espera, no nada, no corre,
aunque no nos falte, no nos pertenece, 
nos toma en sus brazos cuando somos niños
y nos deja libres cuando envejecemos.

El tiempo es absurdo, un juego de tontos, 
destino que añoran los resucitados, 
 la roca que impulsa lo que estaba inmóvil,
despacio, de prisa, temprano o muy tarde. 

Por eso yo escribo cuando me desvelo, 
las letras se asocian con la madrugada 
silente y dormida, que ya se despierta, 
y el tiempo se burla de muchos relojes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario