lunes, 19 de noviembre de 2012

PENITENCIA

Sola quedé y es de noche
pero no es la misma bruja
de otros años 
sembrada de sangre, miserias
y terrores;
no es aquella
que gloriosamente infame 
hizo de mí una sombra,
una osamenta, 
un espejo de sus iras 
en su contradictoria mansedumbre. 

Que fue de mí, que se ha perdido 
en toda esa hecatombe,
que ha quedado 
de toda aquella extraña penitencia. 

Que fue de mí, ¿A donde he ido? 
Que me ha pasado;
que esta noche  
no es la misma noche,  
ni yo soy un triste final. 

Cierro pues, ese cuaderno 
lleno de tantas horas perdidas,  
y duermo 
porque ya no hay fantasmas; 
no escucho más llanto ni gritos 
y tengo el tiempo y la sonrisa
para escribir muy poco a poco 
toda mi historia. 
 
 

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