sábado, 3 de noviembre de 2012

SONETO DEFORME

El universo cruel, impredecible 
suele cambiar a veces de apariencia, 
su cielo enrojecido, fiel esencia 
de su transformación indetenible.
 
El rostro de la luna, cuneiforme, 
se oculta tras el tul del firmamento,
dialoga con las nubes un momento, 
para luego mostrar su tez deforme. 
 
Aun llevo sus palabras en mi pecho, 
la furia con que ayer me abandonara.
Te fuiste, y al marcharte, ¡Qué me has hecho! 

Y solo me quedó la luna clara, 
que apenas ilumina nuestro lecho 
con el lado deforme de su cara. 

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