jueves, 1 de noviembre de 2012

QUE SE ALEJA

Soñé con él, 
con su espalda 
de acero, con su ser acabado
y su boca perversa. 
 
Soñé toda la noche 
con el abrazo sofocante 
de su voz que se aleja.
Herví de aguas pasadas,
estuve entre los pasos y la hiedra
que llevan por oscuros callejones.
 
Despierto 
y me pregunto: 
¿No es la mente un arrasado
mecanismo de recuerdos?  
¿Acaso no es el sueño, 
solo un sueño? 
 
Me obligo a persistir 
en como eras, 
piedra, lumbre y turba inaccesible,
mueca indiferente
mientras das la espalda
sin decir adiós, porque mi sueño ya dijo
que no tienes hospedaje
en mi nueva vida.

2 comentarios:

  1. Grandioso, estimada Emilia. Siempre duermo con una libreta a mano, los sueños a veces son hermosos poemas como este.

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