viernes, 21 de diciembre de 2012

COSAS MUY VIEJAS


Erase una vez una montana, 
en la montaña un solitario cedro; 
muy cercano al cedro hay una casa 
y dentro de ella un niño está durmiendo.

Erase un fulgor desconocido, 

un fuego brota de la chimenea, 
tenue oscuridad del cobertizo 
iluminado al ritmo de una vela. 

Erase una vez un cuadro viejo, 

pintado está un paisaje entre la nieve 
y una humilde choza que a lo lejos 
de niña yo mirara tantas veces. 

Erase una vez un relicario 
que reposaba encima de una mesa 
y las negras cuentas del rosario
que entre sus dedos madre sostuviera. 

Cuanto imaginaba de aquel cuadro, 

cuantos recuerdos corren, van y vienen. 
Cuanto ser distante he recordado 
de tanto ser querido que no muere. 

Cuantos buenos cuadros que se han ido 

y es imposible al cabo retenerlos, 
cuantas cosas viejas he perdido 
y cuantas cosas nuevas ya no quiero.

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