jueves, 20 de diciembre de 2012

ENTRE LA NIEVE

No se construyeron para mí 
los aviones, los trenes, 
ni las líneas blancas de un camino.
 
No van mis pies 
montados en triciclos 
que puedan llevarme a alguna parte. 
 
No se mencionará jamás 
a ningún forastero 
que lleve mi nombre. 
 
No estoy aquí, no existo, 
y no hay ninguna razón 
para que escuche, 
o camine, 
o hable,
o quizás recorra 
los carcomidos marcos de madera 
que antaño sostuvieron mis paredes. 
 
Si alguna vez estuve; 
si alguna vez fui ella, 
no lo recuerdo. 
 
Y es tan perfecto, 
porque de mí no queda 
ni un pedazo
de lo que en otro mundo 
fue un árbol, un presente, 
un gato sentado en mi regazo 
o una leve sonrisa 
entre la nieve.

No hay comentarios:

Publicar un comentario