lunes, 10 de diciembre de 2012

SUBJETIVO VI

Me recrimina la ventana, 
me dice que no pongo la toalla
en su sitio, 
que escribo como niña 
y olvido los poemas en el baño. 
 
Me reclaman las paredes, 
porque dejo 
la pasta de dientes sin tapa, 
los platos sucios, 
la vida sola, 
y la ropa regada en el suelo. 
 
Por las tardes, siempre solitaria 
suelo escuchar cuando pasan 
los desconocidos, 
con demasiada prisa 
porque ya cierran 
la puerta del abasto. 
 
¿Eso qué importa? 
 
Yo si sé de puertas llenas 
de ropa, 
de letras hechas un ovillo,
del plato sucio en el que escribo
y de las bocas que escupen 
por deporte.

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