domingo, 19 de febrero de 2012

SONETO A LA ESPERANZA


Así le doy remedio a la tristeza:
Cuando me siento triste, miro al cielo
probablemente un pájaro en su vuelo
me preste sus dos alas, su nobleza.

En mi imaginación, con agudeza,
decido ser un ave de colores
que busca la fragancia de las flores 
y su sentimental naturaleza.

No dejo que me maten la confianza,
que todo ha de lograrlo en esta vida,
voy poco a poco siempre a lontananza

Que va mi fe parida de bonanza
y no bajé los brazos, aguerrida
porqué llené mis versos de esperanza.

jueves, 16 de febrero de 2012

ROSALIA


Hoy quiero con cariño dedicarte
los versos más sentidos de mi vida,
en este corazón que no te olvida,
y da gracias a Dios por encontrarte. 

Espero que el futuro te conceda
lo bello que la vida nos ofrece,
pues todo lo marchito, reverdece,
y de mi cruel calvario, nada queda.
 
Aquella que al supremo Dios se aliara,
evocadora faz de mujer buena,
que me abrazó llevándose mi pena,
y el peso de mi cruz aligerara.
 
No hay nada que el cariño no remonte,
camino a un nuevo mundo, amiga mía,
por eso yo te escribo, Rosalía,
pues tú me has regalado el horizonte.
 
 
A ROSALIA ROJAS, EN MI 7MO AÑO SIN DROGAS

martes, 14 de febrero de 2012

DESNUDA

Al desvestir tu amor me doy consuelo,
al deshojar la flor de mis pasiones,
se  funden realidades e ilusiones,
que de rojo encendido tiñe al cielo.
 
Te busco cómo a un ídolo de piedra
en noches de vorágine silente, 
y lejos queda el mundo que, durmiente,
no mira nuestros cuerpos en la hiedra.

Permito a mis abrazos que hoy elijan
tu espalda como suave enredadera,
que se ha reproducido dondequiera,
sus ramas y sus hojas nos cobijan.
 
No pido compasión ante mi suerte,
soy carne sudorosa, entumecida,
surgiendo de la atmósfera encendida,
para llegar al borde de la muerte.
 
Desnuda está mi piel hasta los huesos,
aunque yo esté vestida ante la gente.
Mi verso te lo dice, irreverente, 
¡Mira mi amor desnudo por tus besos!

domingo, 12 de febrero de 2012

PARA SER LIBRE

Cómo gime la patria en sus dolores,
la república llora su vil suerte,
su rancia dignidad fue pisoteada 
 por la implacable bota socialista.

Y solo destrucción nos han dejado.
El campo, la ciudad, la democracia
sujeta a los desmanes y al oprobio 
de quienes te arrebatan tus riquezas. 

Pero tarde o temprano, del abismo 
surge un pueblo que lucha con encono, 
que no pide clemencia ni la otorga.

Y en las calles de toda Venezuela
ya marcha el ciudadano decidido
a morir o vencer para ser libre.

viernes, 10 de febrero de 2012

DESPEDIDA

No escucharé tu adiós en este viaje,
 pues mucho has detenido tu partida,
llevándose la ingrata despedida
un desgastado amor por equipaje.

Me ha conmovido el mar, ese paisaje
que cierra sin querer mi vieja herida,
y doy punto final a nuestra vida
tirando tu recuerdo en el oleaje. 

Y con mi libertad a manos llenas, 
la lluvia se apodera de mis ojos
y terminó lloviéndome las penas. 

Recordaré de ti las cosas buenas,
tú solo has de llevarte mil enojos
y un ser lleno de dudas y de arenas.

jueves, 9 de febrero de 2012

REGÁLAME POEMAS


Regálame la luna marinera,
recuérdame en las luchas más feroces,
que puedan derrotar cualquier frontera
y viajen por el mundo en nuestras voces.

Regalo de mi risa un buen momento,
regalo mi sarcasmo y mi agudeza, 
un trozo de papel, un pensamiento 
que aleje tanta lágrima y tristeza. 

No quiero regalar lo aborrecido,
ni espero que me des lo que no quieras,
pues son lo más cercano y parecido
al pacto con que firman las quimeras.

Yo vivo de verdades, no de engaños,
 aspiro conocer otros países,
 y quiero recordar aquellos años
en que pude vencer a mis deslices.

No quiero para nadie un enemigo,
ni quiero para mí la hipocresía,
dejando al mismo cielo por testigo,
mi historia transformada en poesía.

Yo misma me regalo mi destino,
yo toda soy regalo de la vida,
yo soy el equinoccio del camino,
y soy mi nuevo punto de partida.

miércoles, 8 de febrero de 2012

MIS HIJOS




Ay de mi, de la noche furtiva

como espectros de sombras chinescas

nostalgia de las viejas iglesias

sin oraciones ni velas encendidas



Ay de mis entrañas! secas y marchitas

que nunca vieron del fruto la ternura

de mi esperanza tan solo la criatura

que por mis sueños brota en las tinieblas



Mis hijos

los hijos del olvido

los hijos de los días de la semana

los reflejos de rostros primitivos

de la América sencillamente humana!



Mis hijos

los hijos de la vida

los hijos de las calles polvorientas

los niños que a la vera del camino

piden una limosna de miseria



Ay de mi!

mujer paridora de tristezas

mis hijos... bellos, recios, bien amados

nacidos de la oscuridad más plena



Ay de mi!

se van mis hijos, mis poemas

me dejan mustia y sola

volando en pós de las estrellas!!

MIS OJOS

Volverte a mirar no puedo,
mis ojos me han traicionado,
mis ojos que se han marchado
prendidos de tus cabellos.
 
Nada queda, nada tengo,
la noche me ha desolado,
y todo se lo ha llevado
dejándome con mis versos.

En las tinieblas se escucha 
la voz de mi desamparo,
ya no hay risa, ya no hay canto,
ni flores entre mis sueños

El amor que tanto anhelo
se robó mis ojos moros,
y se llevó mi tesoro
hacia otros brazos ajenos.

Devuélveme lo que quiero,
mi vida que tanto añoro
de alguna forma que ignoro
sobreviviré a tus besos.

PUDIERA


Pudiera no tener 
la inspiración que evoque
el paso de tu vida en este mundo.

Pudiera no volver a lastimarte
como tantas veces lo hice, despiadada.

Me perdí de cantarte mis poemas
en mi búsqueda de pájaros azules
por extraños callejones sin salida, 
mientras tú lentamente te apagabas
en un ocaso de soledad y angustia.

Pudiera pedirte perdón de rodillas
por ceder al abrazo de bestias sin nombre
que secaron  la savia de mi juventud loca, 
sacándome los ojos y dejándome sola
a merced de la muerte inevitable.

Yo te despojé de una vejez serena.

Tuvimos sin embargo tiempo madre,
de volver a vernos y abrazarnos
y de jurarte que nunca más
derramaremos lágrimas de pena.

A veces, en la madrugada,
escucho el canto negro del pasado
que agita sus alas rotas. 

Y llegas tú.... Dios sabe de donde
a tomar por asalto mis recuerdos
y hacerme sonreír con tus cosas.

Pudiera escribirte sonetos madre
y elegantes elegías que exalten
ese puñado de flores,
ese manantial de memorias que eres.
Pero sabes como soy...

Para decir que te quiero,
me basta amarte.