lunes, 30 de julio de 2012

MEMORIAS DE UN INDIGENTE


Ya dejé de recordar los días que dormía
bajo un techo
y temprano en la mañana tomaba
café caliente
esperando el diario, el autobús,
el portón de entrada a mi trabajo.

Hace miles de vidas de aquellos lugares,
de la ropa limpia y planchada,
los niños corriendo por el patio.
Sin embargo;
en esas malogradas pausas
cuando logro conciliar
un sueño terroso y confundido,
recuerdo claramente
que a todo aquello renuncié,
de todo aquello me fui
y todo aquello aparté;
por ir detrás del aroma de las piedras
que arden
sobre las negras pipas.

No quise más amor que el de la acera,
no tuve rayos de sol,
ni cuerdas de guitarra,
ni esperanzas de soñar con otra vida.

Recuerdo que al ver el final
en el brillo de las botellas de ron
quise huir, quise evitar el desenlace
de mi absurda historia.
Eché a correr, me alejé de la ciudad maldita
que me arrastró a dormir sobre el colchón
de cemento de sus calles.

Cambié ... Pero que extraño.
Nada cambió,
 y no entiendo por qué.

domingo, 29 de julio de 2012

ORQUÍDEA MARIPOSA


Escribo a la crisálida que va
dejando atrás su blanda envoltura
abriendo sus alas.

Miro luego la mariposa que nace;
me sorprende su belleza delicada,
intensa y breve.

Soy mariposa, soy azul, soy una flor.
Llevo algunos restos de mi vieja piel de oruga
que me cuidó del viento de la noche.

Me gusta ser mariposa porqué al final
brillaré solo un instante.
Pero no importa;
fui gusano por demasiado tiempo
y demasiada calle.

sábado, 28 de julio de 2012

NO SOY FELIZ

A nadie pretendo engañar; 
no soy feliz
y el poema lo sabe, entiende
lo que una pérdida oculta
en cada línea, augura
otro tipo de final
para mis versos.
 
En su infinita generosidad
el poema se acerca,
se deja tocar,
me permite el lujo de sentirlo
y que los dos cohabitemos 
en cada historia
como ciudadano de un mundo
que solo me retiene
para escribir poemas. 
 

SENTIR LA MUERTE

Soy dueña de una casa donde vive 
la locura, 
ama de muchos desafueros,
voy dos pasos atrás, dos más.

Tengo un nombre, un sino 
y una pregunta:

Me llamo atardecer 
en la basura,
contemplando el silencio.

Me llamo libertad desconocida,
me llamo
mancha de semen en la pared.

Me llamo ejército de liendres
que bailan melodías
de espanto.

Me llamo miedo,
claridad de los faros de la calle,
espíritu de humo y piedra,
trashumante de una esquina. 

¿Qué espero?
Espero el día, la muerte,
espero el suelo pulido 
de remembranzas,
de tiempos prestados,
suerte distinta, vida propia,
migaja de paz.

DUERMO


Abrí los ojos, 
miré durante un rato el cielo,
mire las nubes
y algunas estrellas.
 
¿Para qué desperté?
Para adivinar que hora será 
en una constelación inédita, para 
escribir tres líneas,
borrarlas,
y dormir de nuevo.

miércoles, 25 de julio de 2012

NADIE MIRA


No vengo de otro mundo, 
aunque quisiera.
Soy ciudadana de la calle malparida,
recogí en cada amanecer 
las heces del callejón,
el rancio aroma del orín de los hombres
que carcome rejas y desconcha paredes, 
que se pega en los poros 
-y te arrebata-
todos los vellos del cuerpo.

No vengo de otro mundo, sigo 
siendo la misma
que caminaba esquina tras esquina,
que recordaba versos 
entre la humareda; 
-y no lloraba-
mirando como la calle no se escondía
-y sin embargo- 
es ignorada por todos.

No vengo de otro mundo, aunque quisiera.

Allí está lo que nadie quiere ver,
la puerta 
que se abre de par en par, 
con su fetidez, su sabor 
a sangre,  
con sus ángeles caídos, 
viviendo la amargura del destierro,

-y nadie mira-

QUIEN SABE (Tercetos)


¿Que se dirá de mi cuando yo muera?
Quizás dirán que fui ceniza y sangre,
a lo mejor dirán que fui poeta.

Quién sabe si dirán que fui constante,
que tuve más valor que lo que escribo,
que mi valor estuvo en valorarme.

¿Habrá algo bueno en mí? Nadie lo ha dicho.
Quizás lo digan todas esas fieras
que ladran a la orilla del camino.

Que renuncié a morir de peste y piedra,
buscando en los senderos de otra vida
a ser algo mejor de lo que era.

Vaya usted a saber lo que me digan.
Quién sabe si de pronto ni me nombran
porque si muero o vivo no es noticia.

Y solo habrá un amigo entre las sombras 
que viéndome rodeada de enemigos
entienda porque quise vivir sola. 

martes, 24 de julio de 2012

MALAGUEÑA (A MIS VIEJOS)


Del infinito sol yo vine un día,
del infinito sol yo vine un día,
a descubrir la tierra de mis padres.
Y es que al volver, retorna mi alegría,
al caminar sus playas y su calles.
Del infinito sol yo vine un día.

A tí San Juan Bautista, la morada,
a tí San Juan Bautista, la morada,
la tierra en que nació mi padre amado,
aguardan Los Fermines mi llegada,
al suelo paternal que me ha esperado.
A tí San Juan Bautista la morada

Juan Griego del recuerdo tan querido,
Juan Griego del recuerdo tan querido,
cuna de mis abuelos y mi madre,
vieja calle Miranda que no olvido,
y tu puesta de sol, inolvidable.
Juan Griego del recuerdo tan querido.

Margarita me da la bienvenida,
margarita me da la bienvenida,
para escribirte a tí, yo he regresado,
y que mi inspiración, tierra querida,
me permita vivir siempre a tu lado.
Margarita me da la bienvenida.

MENSAJE EN UNA BOTELLA

Había lanzado una botella al mar;
de eso hace mucho tiempo ya, 
lo había olvidado.
 
No le puse tu nombre, mami,
lo he notado al levantarme esta mañana.
Allí estaba la botella, esperando.
 
Abrí su contenido
y una nota me dice
aquello que siempre quise oír 
cuando hacías el café: 
 
"Las estrellas no son de queso, mija; 
pero si tú lo escribes, serán"

JUANGRIEGO CREPUSCULAR

Sueño despierta el verso
que al nacer
se bañará en la playa,
el muelle de Juangriego evocará
las horas tan lejanas,
cuando el amor inspira
la brisa en la mañana,
Idílico Juangriego al caminar
por tus calles y plazas.
 
Me llevaré el recuerdo de la mar,
del viento que en la noche
susurra de tu amor el palpitar,
y la voz encendida
que me hablaba en la orilla
del muelle de Juangriego,
y me dejó en sus besos
rumor de arena y sal.
 
El muelle de Juangriego
que me arrulló de niña,
me lleva entre sus brazos
de amor crepuscular.

sábado, 14 de julio de 2012

SOLA EN EL MAR (Soneto)


El mar, que sin palabras dice tanto, 
el ritmo de sus olas se asemeja
al beso que arrancándome una queja,
fue de mis ilusiones, risa y llanto.

El mar que fue mi calma y mi quebranto,
que tantas emociones hoy nos deja;
todo ese mar de amor, sutil madeja,
cuanto lo atesoraba, ¡cuánto, cuánto!

El mar que se ha quedado enmudecido, 
que no será jamás lo que antes era, 
porque todos los barcos han partido.

Los pájaros ya duermen en su nido. 
Quedé sola en el mar, en la ribera,
y sola miro el mar, porque te has ido. 

jueves, 12 de julio de 2012

TU RUEGO

Yo decidí salir del purgatorio
donde las almas solas se condenan.
Sus lágrimas, los gritos que resuenan
en busca del perdón absolutorio.
 
Yo decidí no ser más el cemento
que tanto lastimara mis andares,
en búsqueda de un Dios que en sus altares
en silencio miró mi sufrimiento.
 
En silencio quedó, pero escuchaba
el rezo de mi madre que doliente
mañana, tarde y noche le rogaba.
 
Por eso sigo viva, siempre estaba
tu ruego cuando al ver el sol naciente,
yo vi por fin que Dios me perdonaba.

jueves, 5 de julio de 2012

PARTÍCULA

Siempre supe 
que la partícula de Dios 
se inventaría.
 
Me gusta la partícula, 
está en algunas tierras fértiles,
encierra grandes interioridades,
traspone quizás 
la mancha de tinta de lo infinito, 
la muerte que nos salva 
o el par de zapatos 
que me pondrán en la tumba. 
 
Es parte de una parte 
de la pequeñez nacida 
en miles de estallidos,
fondo negro 
de los astros brillantes. 

Sé que existen, pero no están.
 
¿Como es posible? 
Si desde que nací supe 
que la partícula estaba sellada 
en las pupilas más claras del poema,
de aquel verso 
que nunca terminó de escribirme.

Somos lo que siempre hemos pensado, 
somos partículas de letras.

lunes, 2 de julio de 2012

A RATOS


Cuando trabajo, escribo 
aferrada a mi misma, amarrada al piso, 
ancla, vela, engavetada, 
porque casi nada me provoca,
casi nada viene gratis,  
casi nada me parece bueno
pero de forma convexa, nada 
tiene una vocal muy solitaria.
 
Llevo un marco de piedra
que me limita 
a dos calles,
sostengo un morbo 
que hizo ebullición y se convirtió 
en gas inerte, 
me deshice de un horario que me indicaba 
respirar a ratos,
con mi mejor poema en el cesto de basura, 
una buena noticia por recibir, 
y mi independencia en el refrigerador
 
Los mejores años de mi vida 
están en lista de espera,
las mayores dudas aun las tengo, 
las personas que más me quieren
no tengo idea de donde están
y mis derechos
constitucionales, 
con un contrato de jubilación
digno de un artista, esperan 
por un trasplante de cornea
y se quedaron ciegos en la espera.