miércoles, 23 de enero de 2013

INTERLUDIO

No daré un paso más. 
Inmovilizaré los espacios entre 
mi resignación
y mi deseo de gritar muy fuerte. 

Me abrazo; 
entiendo que es necesario callar, 
cerrar páginas, admitir 
que al final de la tarde
somos un depósito de frases
inútiles, 
lineas paralelas, 
noches de insomnio, 
donde ni el descanso es consuelo, 
ni la espera un motivo
para odiarse. 

Ay de mi reflejo leve, 
declaración de olvido
que señala palmo a palmo 
la muerte de una angustia, 
obliga a caminar,
invita un paisaje. 

Eso fuimos,
yo, tú, ella, nosotros. 
 Fuimos, 
fuimos tanto, 
fuimos.

2 comentarios:

  1. ¡Genial, Emilia! Me gusta mucho cuando leo estos poemas donde no hay lugares comunes ni dulzuras que empalagan, versos sinceros, versos con fuerza, versos que dicen lo que tienen que decir. Felicitaciones, placer leerte, Maestra!

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