miércoles, 2 de enero de 2013

Las últimas palabras del eterno.

Camaradas,
desde la cima del mundo os arengo,
desde allí suplico 
a la vida infame 
que tanto me sonreía. 

Tú, 
Dios de los altares; 
arranqué de tus sienes el regio laurel,
conquisté la vanguardia,
 ante mi surgió
el mar de la felicidad, lleno 
de chistes malos, aviones vacíos, 
franelas rojas, 
coplas llaneras,
cárteles y metralla.

Tú,
ni en treinta vidas serás 
lo que yo he sido. 
Mi victoria me otorgó 
el báculo de los profetas, 
la constitución nacional, 
el mapa del tesoro
la púrpura romana,
la alfombra de Aladino.
  
Y como pago a mis desvelos, 
me diste 
un miedo abrasador, 
un ataúd,
un promontorio de conjuros
un coro de ineptos entregados al vicio, 
un legado de escombros 
y una obra de teatro 
que anunció mi fin  
cuando el olvido fue irreversible. 

1 comentario:

  1. Para los que niegan la verdad de los hechos... chavistas agresivos, madureros ignorantes, .mas claro imposible, Excelente Emilia!!!

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