martes, 19 de febrero de 2013

CLAUDINA


(A mi hermana Claudina Marcano Q.)
 
El aroma de tus manos 
se siente por toda la casa.
 
Las huellas de tus dedos
aún sostienen
una taza, un plato, 
un viejo termo de café. 
 
Las letras van colgando 
en la ventana 
el grato sabor 
de tu pan recién horneado, 
el pájaro que siempre nos visita 
pregunta por ti 
y por la radio apagada. 
 
El paquetito de levadura 
que aguarda en la nevera
me sorprende cada mañana; 
no se muere, sigue sonriente
esperándote. 
 
Las plantas no son las mismas 
pero son fuertes, 
se aferran a la tierra 
y a tu regreso. 
 
Las tiernas hojas del aguacate 
se oscurecen 
y lo que ayer era semilla, 
una semilla seca e improbable,
hoy es un árbol 
cuajado de versos y poemas.

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