jueves, 21 de febrero de 2013

VOLVERNOS VIEJOS

Han llegado las lluvias sin aviso. 
Los chicos pintaron de blanco la cerca. 
 
Han pasado los años. 
Han crecido los hijos y a nosotros 
nos atraparon millares de arrugas. 
 
El paso del tiempo se asoma 
en las paredes, los zapatos y la ropa. 
 
Se siente al caminar entre la multitud
en esa cruel marejada 
que nos pisa y atropella. 
Se va hospedando en los huesos,
en el frío que nos atormenta.
 
Se siente cuando vemos correr 
a los niños, privados de risa, 
complacidos al ver 
que no podemos atraparles 
en su veloz carrera. 
 
Se siente en ese mundo extraño 
que aparece en la primera plana
de unos diarios 
hechos con colores de tiovivo, 
llenos de un verbo incomprensible 
y un magma diferente, 
celebrando 
como el mundo se acaba. 
 
¿Que nos ponemos viejos? 
Es verdad 
y quien lo diría. 
 
Ya se reduce la vida a recordar, 
a quejarnos de los achaques 
e irnos por la vereda muy lento
para mirar las hojas caer de los árboles. 
 
Para contarle a los pájaros 
como volábamos igual que ellos 
en otra vida.

5 comentarios:

  1. Tienes una pluma amena y cercana... llena de matices diarios y de belleza poética

    Gracias por dejarnos degustarla

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  2. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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  3. Excelente, Emilia. Me encanta vernos reflejadas en tus palabras, sencillas pero certeras.
    "Han pasado los años.
    Han crecido los hijos y a nosotros
    nos atraparon millares de arrugas"

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