martes, 19 de marzo de 2013

A CIEGAS


Umbrales, 
yo que desafié
tantos miedos, 
yo que he sido un escudo 
cincelado con mis canas, 
permanecí quieta
y me ha crecido un musgo 
en las rodillas 
muy parecido al canto de las aves. 
No es nada semejante a la tristeza, 
no hay huellas en las cartas 
sin destino, 
no hay nada 
que pretenda recordarte. 
Una mitad de mi ya partió, 
la que ha quedado 
está sentada a la derecha de un sueño 
y casi a ciegas insiste,  
se empeña, 
corre, 
tal vez acierte
tratando de llegar
a ninguna parte. 

4 comentarios:

  1. Una mitad de mi ya partió,
    la que ha quedado
    casi a ciegas
    insiste,
    se empeña,
    corre
    tratando de llegar
    a ninguna parte.


    MY BUENO Y EL FINAL ME ENCANTO

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