domingo, 24 de marzo de 2013

EL NAZARENO Y EL COPEY

Yo soy El Copey, 
el del tupido follaje. 
 
Los duros y angostos senderos
que van a mis entrañas más profundas
se abren de par en par 
esperando 
el paso del palmero y su guarura. 
 
Yo, El Copey de mil historias,
llevo en el alma
el más grande tesoro de mi suelo, 
abro los labios 
en mi oración al viento
cuando escucho sus voces, 
porque ya es tiempo de pascua.
 
Bienvenido seas, mensajero del señor, 
has llegado a mi puerta y pides
de mi vientre
las palmas consagradas al eterno 
y entrego todo 
en tus manos, buen palmero,
para honrar
al salvador del mundo. 
 
Señor, 
dile a todos en La Asunción
que sobre El Copey llueve
para que mis palmas sean
las más verdes y frescas,
para que el altar de la iglesia  
se vista con mis mejores galas; 
diles que año tras año 
te ofrezco mi existencia
cuando recibo al devoto palmero,
y lloro de alegría, 
porque sé que tú 
nunca morirás para siempre. 

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