viernes, 8 de marzo de 2013

MI HERENCIA


Isla de Margarita, fiel estampa 
de tu sensual embrujo, tus colores
son el destello lírico del alba 
que inunda por igual arena y montes.
 
La bruma en La Restinga me ha cegado 
y el cielo todo es una poesía. 
Juangriego, La Asunción y Macanao 
se bañan en el astro que agoniza. 
 
Y a punto de llorar, llorar no puedo 
pues al mirarte solo siento gozo, 
ese horizonte lleno de recuerdos, 
la herencia de mi madre ante mis ojos.
 
La tierra se enamora de ese mar
que nos arranca versos y sonrisas, 
no he visto en este mundo cosa igual
que una puesta de sol en Margarita. 

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