domingo, 17 de marzo de 2013

NECEDADES

¿Qué cosa sorpresiva me vienes a pedir
y qué argumento absurdo decides alegar? 
¿Acaso resignada yo debo soportar 
las rancias necedades que vas a repetir?
 
Contigo fui resuelta, con mucha honestidad 
sostuve hasta el cansancio: Lo que pasó, pasó.
Hoy mansamente llegas buscando mi perdón
con una improvisada parodia teatral.

Yo soy feliz con otro ¿Qué quieres que te diga?
si tengo la fortuna de amar y que me quieran,
si al fin me he despojado de la bestial miseria 
que fue lo que me diste de amor en esta vida.
 
¿Por qué razón me llamas?, y como un niño lloras,
pidiendo que prolongue la pena del infierno
que tuve por quererte, y con el pecho abierto
me juras que me amas ¿precisamente ahora?


Para mí está de sobra lo que puedas decir. 
¿Y por qué he de escucharte si no lo quiero hacer?
y ni remotamente reconsideraré 
el mucho y malgastado cariño que te di. 

2 comentarios:

  1. Mil veces en nuestra mente aparecen estas Necedades. Y las dejamos fuera, sin saber porqué.
    Muy buen poema Emilia y con una frontalidad que da ganas de aplaudir hasta el infinito. abrazo grande.
    Cecilia Ortiz, la del Sur

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