miércoles, 20 de marzo de 2013

POR SU NOMBRE


Estamos frente a frente ante una encrucijada, 
en el formal acuerdo de hacer esta reunión.
Muy bien, -estamos solos- a tu conversación
accedo sin demora y escucho tus palabras. 

Has dicho: "Por tu culpa yo tuve que marcharme. 
Me fui siguiendo el paso de mis corazonadas, 
me fui para probarte que sin mí no eres nada 
y vuelvo porque aspiro que seas más razonable." 

Durante unos minutos te contemplé callada 
y con vergüenza ajena te vi de arriba a abajo. 
Me fui rápidamente, tú continuaste hablando 
y ni te diste cuenta que solo te quedabas. 

¿Que pasa en la cabeza de semejantes hombres 
que presumidos sueñan que son dueños de vidas?
¡Celebro que te has ido!, lo dije agradecida 
de que por fin llamemos las cosas por su nombre. 

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