domingo, 21 de abril de 2013

BIEN VALE LA PENA


La verdad sigue allí
por encima de máscaras, estambres
y falsas aproximaciones de física cuántica,
remontando aros de cebolla,
negándose a callar por costumbre.
El amor aun está allí
en la funda de la almohada,
en el par de medias que se quedó
en la gaveta sin usar,
en el rostro extraño de quien no está,
en la sangre que revive cuando la pasión llega
y se va,
en los recuerdos
que ya no nos dan dolor de estómago.
Las edades todavía se encuentran
en la caja de creyones que jamas usamos
por miedo a que se nos gastaran,
en reírnos de las tonterías
que ya no hacemos,
en los espejos que ya no miramos
y la bolsa de té de manzanilla
que nos ofrecen
sustituyendo al café,
porque ya nos toca el cuerpo
el almanaque
y hay que cerrar la boca.
Las ganas permanecen,
en cada ladrillo hecho de poemas,
en las palmas de las manos que arden
que froto una y otra vez inquieta,
ansiosa por escribirme.
Lo que se ha ido, ya no sé que era.
Sigo dándole más importancia al agua
y menos al vaso,
sigo pensando que las segundas oportunidades
son las que mejor se aprovechan
y sigo creyendo que rezar es inútil,
pero darle una mano a Dios de vez en cuando
bien vale la pena.

2 comentarios:

  1. En este domingo encontré tu blog de poemas y me los he leído todos, de verdad que son hermosos y muy propios, los he comentado (algunos)y aunque no soy nadie para darte concejos, sólo te digo que persistas... ¡Bien vale la pena!

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