martes, 9 de abril de 2013

EL CUENTO DEL COCO

Hace mucho tiempo,  tanto
como el que pueda caber 
en la punta de un hilo de tejer,
conocí al coco.
 
El miedo afirma 
que las niñas buenas 
que aprenden de memoria el himno del partido
son las que van al cielo 
y las malas, 
las que no cantan bonito, 
las que no obedecen,
las que disienten, 
las que dicen coño, 
las que gritan basta, 
esas no van al baile, 
a esas se las lleva el coco.
 
Cada oportunidad que el coco sale 
todo el mundo tiembla, 
todas las páginas de los diarios 
salen corriendo 
porque el coco es muy feo, 
porque pega duro, 
en la cara, en el pecho, 
y le gusta encarcelar a la gente.
 
Yo aprendí a punta de golpes, 
aprendí a apretar las nalgas 
y a mirar a otro lado  para no ver
al coco, 
pero aprendí también
que el coco será coco  mientras
yo lo diga. 

Hace mucho tiempo, 
tanto 
como el que pueda caber  en la punta 
de una falsedad, 
yo mandé algunos cuentos al cipote.
 
Yo me negué a obedecer, 
no me inscribí en el psuve, 
yo decidí decir coño,
yo no busqué acomodarme
a costa de mi conciencia
y me di cuenta de que el miedo 
se calla ante el coraje.

Por eso, cansada
mandé a la mierda al coco; 
en su cara se lo dije.
 
Y para mi sorpresa
el coco no hizo nada, 
se fue.

1 comentario:

  1. GENIAL, YO CREO QUE EL MIEDO EN FORMA DE COCO SOLO EXISTE EN LA MENTE DE CADA UNO

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