miércoles, 10 de abril de 2013

EL GRANDE


Abrieron el sarcófago del grande,
este siglo de impertinentes quiere saber
si el poeta ha muerto.
El grupo de testigos e investigadores
quiere saber
si le dieron una puñalada,
si le echaron cicuta a su café,
si lo emboscaron,
si arrancaron de su rostro
el hermoso semblante
de los versos más tristes de la noche.

No hay poción que logre borrar esa huella,
no hay bota militar que lo sepulte,
no hay decreto que calle esa canción desesperada,
no hay rastrillar de sables que lo agreda,
no hay exilio que le olvide,
ni redoble de tambor que lo perturbe.

Han abierto el sarcófago del grande.
Han apartando la lápida del féretro
y han visto con sus propios ojos
una verdad que traspasa puertas y centurias:

Mirad al grande, con sus ojos abiertos,
con su sonrisa amable,
con errores y aciertos,
humano, tan humano como el mundo.
Eterno,
vivo.
¿Cómo poder asesinarle?
El todavía se pasea sobre las tumbas
de aquellos que mal pudieron herirle.

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