viernes, 12 de abril de 2013

ESPEJO INÚTIL


Después de dos décadas 
de estiércol gratuito
espero con júbilo mi incipiente vejez, 
adoro mis canas 
y mi lento paso al caminar, 
preservo mi oquedad.
 
Qué importancia tiene 
mirarse tanto en un espejo, 
sepultar en panqué 
las lineas de mil años que corren 
de las orejas al pecho, 
figurar en anuarios, flores de peltre,
cazadoras de prestigio. 

Cual es el absurdo afán 
por salir en la lista de invitados 
de una antología de moscas, 
sentarse en la primera fila 
de un bautizo de falsedades, 
ser admitida en las ramblas 
hipócritas, 
área de fumadores, 
aves del paraíso
que al encontrarte de frente 
te abrazan, te besan, 
pero al darte la espalda te sacan los ojos, 
te sacan las uñas, 
te sacan la madre.
 
Qué de malo hay en escribir 
sin aspirar nada a cambio, 
en rezar calladamente 
en la soledad de un cuarto ajeno 
a la opción de vodevil 
de ir a gritar el rosario 
agitando los pechos, 
histérica y fanática, 
mugiendo a los pies de los altares 
donde la gente te vea 
y te adoren, 
y te adulen,
y te aplaudan, 
y te lapiden.
 
Qué hay de malo en no ser tanto, 
en no ser mucho, 
en dejar todo quieto, 
en dejar de mirarse tanto
porque el ego pesa 
y el espejo se cae.

2 comentarios:

  1. En silencio y desde Colombia, siempre sigo tu obra como una de mis preferidas...te admiro y respeto en tu condición de hacedora de versos terca y persistente en el compromiso ineludible de ser poeta.

    Un abrazo.

    Hortensio Farwel.

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    1. Muchas gracias. Agradezco sus palabras señor Farwel.

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