lunes, 8 de abril de 2013

HIGH ART IX

Te desvaneces conmigo
en el fondo de la calle, 
cedes un segundo de tu tiempo 
a petición de los avisos, 
en el metro de una ciudad proscrita. 

Nos hemos amordazado
en papel toilette,  
hemos pegado el deseo en las paredes  
y los grifos oxidados de un baño
público, 
séptico, solitario y disponible.  

Somos un mortero en un metro cúbico, 
alimentando el inodoro con los rastros 
de sangre de tus uñas 
de ave de presa,
remando en las aguas negras 
y las cicatrices 
que los besos sin amor regalan. 

Afuera hay calle, 
afuera hay una fiera que reza 
una oración que el mendigo
se aprendió de memoria. 

Un policía dirige el tráfico, 
un hombre camina viendo
un trasero 
a dos metros de distancia,
un perro 
agoniza de rabia, la gente corre,
y el neón 
se ha convertido en un mar 
de cestos de basura, 
en una falda
que vuelve a su sitio 
y en un recuerdo muy vago 
de otra vida.

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