lunes, 22 de abril de 2013

LO QUE YA NO NOS DUELE

Dejamos de sangrar, 
abrimos un libro y ya no leemos 
para no sentir, 
nos declaramos en bancarrota
pero no nos molesta, 
cabemos en el segundo 
que demora un sueño en aparecer 
y definitivamente 
dejamos de recoger lamentos. 
 
La silla, la mesa y las crónicas
de una vida
son tablillas cuneiformes, 
la colección de cuentos y de abrigos 
ya nada nos cuenta 
y se apelmaza la costumbre de llorar 
por nada, para nada,
dejamos de sufrir y al hacerlo 
nos lanzamos a la cesta: Dos puntos.
 
Nos hemos admitido por decreto, 
nos hemos sujetado a la certeza, 
aceptamos con regocijo 
soledades, arrugas, demandas de divorcio 
y ese exceso de peso 
que tanto nos amargó el café,
apartamos algunas monedas 
para la comida del perro
-que tanto nos quiere- 
dejamos de ser miseria, 
endulzamos el nido, pintamos 
una playa sin nombre
y en la orilla nos echamos 
a vivir, a vivir sin penas, 
porque ya no se cotiza 
en la bolsa 
lo que ya no nos duele. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario