jueves, 11 de abril de 2013

SUEÑOS ESTAMPADOS


En otra época,
otro mundo, otro país,
la moda de pantalones de bota ancha 
estaba en auge cuando yo iba 
a la escuela. 

Eran días de buena clase media,
hora de ver Radio Rochela, 
hora de bailar el rock del bote, 
hora de peinarse con un tenedor,
de sentir a Doris Wells 
inundar la pantalla y el corazón 
de todo un pueblo. 

Eran tiempos de cantar 
las canciones de Arelys y Eduardo, 
soñar con competir en "Viva la juventud"
y conocer a la flaca 
Carmen Victoria Pérez.

Todo lo que lucía
a los ojos de la gente
era estampado, 
el sello de pertenencia a esta nación
iba estampado en el respeto 
al pensamiento ajeno, 
en la crítica directa al gobernante.

La fibra
de cada sueño por realizar
venia estampada 
en el trabajo duro, 
en el estudio y la excelencia,
en el espíritu emprendedor, 
en reírnos de la canción protesta
que daba duro a los políticos, 
en el libre fluir de las ideas 
y ese concepto de país estampado 
en el tricolor de las pupilas. 

No se ha marchado el tiempo 
de poder contemplar 
en esas telas polícromas y antiarrugas  
a una nación democrática, indivisible, 
íntegra, próspera.

No se ha marchado el tiempo de hilar
un estampado que se extienda
tanto 
como corazones hayan, 
y se materialice una textilera 
llena de vida,  
que muestre en sus dibujos 
un horizonte abierto, una música fresca, 
una mayor honestidad en los que mandan,
y un país que nos duela por igual 
a todos.

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