martes, 14 de mayo de 2013

GESTUAL IV

El último empujón que le di
a mis ataques de nostalgia
me costó muy caro. 
 
Ahora quiero ver
todo aquello que acostumbro
dejar de lado
y la gaveta no sale. 
 
No se da por aludida, no hace 
lo que le digo, 
me ha sacado la lengua, 
se ha robado mi talco, 
no quiere dejarme usar la blusa
que nunca me pongo. 
 
Benditas sean las letras
y sus acordes,
que cuando yo me enojo 
ellas ríen, 
cuando yo grito, ellas cantan,
cuando yo me detengo 
ellas prosiguen.
 
Y si las puertas se cierran,
el dinero me evade,
y las montañas no ceden,  
ellas me aconsejan 
no atormentarme más 
por algo tan profundo 
como tratar de persuadir 
a una gaveta enojada.

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