domingo, 12 de mayo de 2013

LA PROTAGONISTA

¿Donde comenzó todo? 
Probablemente en el pleistoceno, 
en la era cuaternaria,
en las rocas metamórficas.
 
Quizá fue una larva 
que se quedó pegada en las pezuñas 
de los peluches come hierba 
que alguna vez 
sobrepoblaron el mundo. 
 
Los estudiosos afirman 
que el primer paso fue la célula, 
harta de protones y chinches,
también aseguran 
que de tanto bombardeo 
de causalidades
el núcleo decidió multiplicarse. 
 
La primera trastada sucedió 
cuando surgió de la maleza 
el primer mico sin pelos 
que caminaba en dos patas, 
que cazaba elefantes, 
que se quejaba de todo, 
que inventó la rueda 
y los signos de puntuación.
 
Del origen de todo habla la historia, 
pero como siempre, 
dejaron de lado lo más importante;
se olvidaron de la pequeña chimpancé
escondida entre las ramas, 
se olvidaron de su cabellera al viento 
y el temblor de su carne, 
se olvidaron de las manos que lavan, 
de la boca que besa, 
reservaron un rincón 
aislado y oscuro 
a la que lleva en su vientre 
el inicio del tiempo.
 
Dejaron de lado la matriz originaria, 
generadora del primer grito 
que resonó en un planeta sin gente, 
la primera lágrima que corrió por amor, 
y todavía, 
para los nuevos micos de las planicies 
de concreto y red 
los magnates, penes
y corporaciones 
son los protagonistas del mundo;
mientras tú, mujer, sigues siendo 
una circunstancia,
una nota de pie, una estadística, 
una ropa planchada, una comida servida,
y nada más. 

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